miércoles, diciembre 17, 2008

La gratitud del viajero:


Una vez ya en casa, y con la comodidad que da recostarse en un sillón tomando algo y disfrutando de una buena conversación, un viajero evoca grandes momentos inolvidables de la aventura que le tocó vivir.

Las personas ansiosas por descubrir ese mundo te miran, te preguntan, y tú, con la claridad del recuerdo que tienes en mente vuelves a vivir cada secuencia del recorrido que se hizo en el viaje.
Llegan a la memoria los olores, la música, las sensaciones y las anécdotas del camino. Aparece aquella señora que te vendió binoculares para ver el concierto o aquel señor gordo que con su trinche te mostró un pedazo grande de carne.

Llega el recorrido en el bus, la guía que te enseñó mucho de los caminos, las conversaciones con gente desconocida en el subte, los parques, el dinero extraño en tu mano y la amabilidad de la gente.

Los que están junto a ti te escuchan, aquella historia es increíble y tú te sientes bien de que todo haya sido tal cual lo tenías en la mente. No tienes que exagerar nada, porque todo eso se vivió, no tienes que mentir tampoco porque no tienes porque hacerlo. Ya que un viajero en la soledad de su recorrido aprende a ser auténtico y a desarrollar su intuición. Algo que tenía dormido antes de partir.
Tus pies cansados a un lado, quedan tranquilos después de haber caminado tanto, tus brazos que hoy cogen el vaso de agua, reposan de saludar y cargar tanto, de tomar barandas de buques, de entregar pasajes de avión, de abrazar y comer algo distinto. Y tus ojos agradecidos por todo lo que pudieron ver, hoy tienen una claridad especial, la del viajero agradecido y con ganas de dar lo mejor a las personas.

Si antes te amargabas por cosas pequeñas, hoy callas y esperas otro viaje, esperas con ansias volver a salir para recabar más información. Si antes te estresabas con las cosas, hoy las dejas pasar y vez el cielo imaginándote que hay del otro lado del mundo.

La gratitud de un viajero es un regalo maravilloso que permite crecer como ser humano, y mientras más viajes se tengan, más deseos de ser buena persona y dar lo mejor en la vida.

El viajero seguirá soñando, y las puertas del mundo seguirán abiertas para sus nuevos descubrimientos.
Joan Manuel Flórez Estrada

domingo, diciembre 14, 2008

Los tipos de viajeros.


Existen tres tipos de viajeros:
El que parte; quien, emocionado y con pasaporte en mano, tiene todos los deseos de emprender el vuelo. De regresar a su morada o descubrir un mundo nuevo e inesperado para su vida. Lleva en la billetera dinero suficiente para no perderse ninguna buena oportunidad y sólo desea despejarse un poco de la rutina y vivir una aventura única. Abrazar a los suyos o simplemente cruzar una mirada nueva con alguien que aparezca en el camino. Su espíritu está predispuesto a la amistad y las risas de personas que vienen y van en su camino.

El que espera; quien tiene que tomarse un tiempo en algún país hasta que parta el avión que lo lleve a su destino final. Este viajero está ansioso, y el tiempo de espera lo usará meditando sobre su vida, sobre las cosas que tendrá que hacer, mirando que tiene las cosas en orden o simplemente leyendo algo o tomando una siesta. Hay veces que el viajero que espera caminando por los pasillos del aeropuerto conoce a alguien en ese corto lapso de tiempo y recaba una nueva experiencia para el camino, pero esas son las anécdotas del viaje, que las apuntará en las notas de la memoria y lo ayudarán a enfrentarse mejor en la vida. Sabe que su destino está muy cerca, y por eso añora cuando está a punto de partir en el avión.

El que regresa; quien, satisfecho por el vuelo, por las experiencias vividas y sin gota de dinero en el bolsillo, llega a migraciones cansado y con una sonrisa, se deja revisar sin poner protesta para finalmente abrazar a los suyos o simplemente decir, de regreso a casa. Ya todo lo vivió, todo lo dijo, todo lo gritó y lo lloró, ya que antes de partir aprovechó ese tiempo en despedirse de la morada del momento, o quizás de algún pariente que promete visitar pronto. El viajero que regresa trae en su mente un cúmulo de situaciones, de risas, de llantos, de experiencias que trasmitirá a las personas que con cariño la esperan, a quienes les entregará un presente, no importa el tamaño, porque lo más importante es que está de vuelta.

En los viajes, siempre hay tres tipos de viajeros, y cada uno, tiene algo especial que dar y recibir en su camino.
Joan Manuel Flórez Estrada

martes, diciembre 09, 2008

Ya estoy en casa.


Hoy salí a caminar por la Huaca Pucllana. Vi los carros que pasaban y a la gente de siempre. Y allí, entre los saludos de amigos que cruzaban con bicicleta o en carro, aterricé mi alma y pise tierra que ya estaba en Lima.

Mi vida, después que llegó el avión y cruzó migraciones, continuó viajando por las calles del gran Buenos Aires. No me hacía la idea que ya estaba entre los nuestros, por más que el taxista me dio 5 soles falsos y las combis se cruzaban entre los carros.

Disfruté mucho mi viaje, las calles, los parques, la gente, los lindos momentos que pasé, los amigos y amigas que hice. La travesía dentro de un buqué tomando esa cerveza Quilmes que me acompañó todo el viaje.

La belleza de cada país. Las mujeres, el acento, todo tan distinto pero tan atractivo a la vez.

Por decir algo:

Me gusta sentarme en un bar en calle Florida y tomarme una botella de Stellar Artois mientras veo pasar a la gente y tengo un libro en la mano.

Me gusta caminar por las calles del tango, cerca a una estación del subte, comprarle música a la gente de la calle, entrar a las disqueras antiguas y llevarme algo de Gardel, Zitarrosa, conversar con la gente de los quioscos, tomar lo que ellos me recomienden y reírme un rato de la vida, porque sé que ese momento se irá pronto.

Me gusta entrar a los restaurantes, pedirme un vacío de carne y disfrutarlo con un buen vaso de vino, caminar por Lavalle y comprobar que a las 9:30pm todavía es de día. Ir al gran Rex y emocionarme con Serrat, caminar por la recoleta y ver a la gente recostada en los parques un domingo a las 8pm con un sol increíble.

Me gusta sentarme en las banquetas de la plaza San Martín mientras veo a la gente y compruebo que no hay serenazgos ni policías y que los perros no se pelean, caminar hasta puerto madero, ponerme el Ipod y escuchar “comedor piquetero” de Calamaro.

Me gusta avanzar por la casa rosada, ver la tumba de San Martín, comprarme una Fanta y descubrir que el envase es grande, avanzar por Santa Fé un día cualquiera y cruzarme con un grupo de chicas que están haciendo arte en las calles.

Me gusta ir al zoo y ver a los animales conviviendo como hermanos, cruzar al jardín Botánico y recostarme en uno de sus muros mientras una hermosa chica a un lado lee un libro en silencio. Me gusta entrar a un local antiguo y pedirme una buena pizza mientras que veo que el queso sobresale y luego disfrutar de unos ravioles increíbles con queso parmesano encima.

Me encanta tomar el bus en el paradero y ver un desfile de modas dentro del transporte, hacerme amigo de la gente que va a distintos senderos, llegar a la adorada plaza Francia, sentarme allí y caminar de regreso por calles desconocidas mientras mis pies están a punto de explotar.

Me gusta estar en Buenos Aires y decidir viajar a Uruguay, ir por 3 horas en la cubierta y frente al sol, hacerme amigos de personas de distintos países y hablar de la vida. Me gusta comer lo que se prepara en otros lados del mundo, sorprenderme por algunas cosas ricas y comprobar lo maravillosa e insuperable que es gastronomía Peruana, mientras me enamoro de unos ojos lindos que me ofrecen una cerveza Pilsen.

Me encanta rodearme de la gente que camina a distintos lados, encontrar a algún compatriota que se juega la vida allá y ver un espectáculo de arte en las calles. Nadie más que el que puede vivirlo, descubrirá que esto va más allá de una situación económica y social, es parte del arte que se expresa en las calles por años.

Me encanta escuchar a la aeromoza chilena ofreciéndome un vino en el avión y recibir los consejos de una bella argentina cuando estoy en el aeropuerto, me encantan los verdes y las edificaciones antiguas mezcladas con lo moderno de Buenos Aires, ver que aún existen las barberías y muchas cosas que se fueron cerrando en nuestra ciudad hace algunos años.

Me gusta la diversidad de razas y las casualidades de los viajes, los amores furtivos y las coincidencias increíbles.

Me gusta saber que me queda poco tiempo en algún lugar y entablar una relación en tan poco, luego ir a otro país y recordar lo que pasó y disfrutar con un buen vino de las experiencias que viví.

Me gusta ver un buen espectáculo de tango, estar en una impresionante obra de teatro función continuada, ir a la cancha de boca donde Maradona metió muchos goles, bailar un tango con una bella mujer en Caminito, sentarme en un muro y ver que el cielo es lindo y que estoy lejos de casa. Me gusta ver a los Gauchos, reírme con sus piruetas en los caballos, comer sus empanadas, viajar al Tigre, pasear en barco por el río mientras veo a lo lejos la montaña rusa, luego subirnos a un tren y conocer gente de otros países.

Me gusta regalar mis libros a quienes no conozco y me dieron tanto, me gusta ver los rostros de sorpresa y las recomendaciones que fui recibiendo a lo largo del viaje de gente desconocida, me gusta la gratitud del viajero, la belleza de los paisajes y la experiencia de tener monedas distintas en tu mano.

Me gusta reconocerme en la gente y recibir una sonrisa de alguien que quizás no vuelva cruzar, me gustan las expresiones de arte en San Isidro y ver a las personas bailando mientras me como un helado gigante y una chica escucha lo que le digo.

Me gusta saber que compro cosas que traeré a casa y las usarán con ilusión, que conozco personas en las librerías,que puedo tener la última discografía de Calamaro y Fito a la mano, que una bella argentina estará junto a mi horas preguntando por lo que hago mientras me entrega en la mano una de las últimas ediciones de Liniers y yo le digo que soy un vagabundo que va por el mundo.

Me encanta volver a subir al avión, y ya en el cielo, recordar todo lo que viví, la gente que conocí, los amores que quedan lejos y las travesías que pronto iré planificando. Todo siempre archivado en el baúl de la vida y que sirve para ser mejor persona.

Ya en Lima, y cruzando el manto de neblina, uno siente que unos días más hubiesen sido mejor, pero luego aterriza, ve lo que tiene que hacer y continúa en su vida soñando que pronto volverá a caminar por el sendero que quedó inconcluso.

Aterrizo del viaje, pero dejando varias puertas abiertas, varias ilusiones por cumplirse, varios lugares por descansar, varias veredas por las cuales cruzar.

Sabiendo en el silencio de las calles, mientras camino a comprarme una cerveza para brindar por el recuerdo, que aún me queda vida para seguir suspirando y seguir renaciendo en el camino.

Este viaje fué el primer escalón de muchos que vendrán.

Saludos viajeros!

domingo, diciembre 07, 2008

Un viaje...


Cuando uno emprende un viaje aprende muchas cosas.

Descubre que la vida es un eterno aprendizaje, que siempre hay gente dispuesta a darte una mano y que también hay de la otra, pero siempre es menos.

Uno despierta a la vida, a las cosas nuevas, improvisa con naturalidad y se deja llevar por los ambientes.

Y así una mañana puedes pasear por un parque y en la tarde estar subido encima de un barco que te lleva a otro país (estando ya en otro país) .

Me encantó Buenos Aires, disfruté mucho en Uruguay y aterricé encantado en Chile.

Descubrir otras culturas te abre el panorama de las personas y te hace ver que hay hermanos en todos lados.
La comida distinta despierta nuevos gustos. Los paisajes, el órden de las calles y la forma en que la gente se comporta hace que uno asimile esas experiencias y las quiera plazmar en su tierra.

Siempre hay gente sola (así como yo viajé) que está dispuesta a hacer amistad. No existe en el camino de un viajero motivo para poner paredes. Todos vivimos receptivos y las cosas fluyen mejor.
Y siempre, cada vez que uno regresa de haber emprendido un viaje tan maravilloso, da ganas de regresar... da ganas de pasar nuevamente por el camino antes recorrido...
Juntaré un poco más de baterías nuevamente, para poder conocer aquellos lugares que aún me falta y seguir sorprendiéndome.
Pdta:
Bueno, aquí les regalo uno de los videos que pude grabar del concierto de Joan Manuel Serrat en el Gran Rex. Se llama "Los fantasmas del Roxy". Espero sea de su agrado :)
saludos viajeros!

sábado, diciembre 06, 2008

VIAJE A ITACA - HORIZONTE - SERRAT - 2008

Un concierto maravilloso en el Gran Rex. Tuve el honor de estar presente y Serrat se lució.
El prólogo de la canción Horizonte es un poema llamado Viaje a Itaca. Espero sea de su agrado.
Toda la estadía en Buenos Aires me acompañó y me ayudó a crecer como persona.

lunes, diciembre 01, 2008

Notas de un viajero (en el avión)


- Ayer yo despedía a mis padres, hoy ellos me despiden a mi...

- ¿Qué número de vuelo tiene la luna? que siempre está ahí y nunca deja de volar junto al avión.

- ¿Existirán matrimonios que se concreten en 2 horas y media de vuelo?

- Qué incómodo es tratar de dormir en un asiento de avión, sobre todo cuando no se puede reclinar mucho.

- Llegue a Chile, en la semi oscuridad las luces que se ven del avión parece como si le hubiesen echado pan de oro a la ciudad por sectores.

- Debería existir un solo idioma, se ahorraría tiempo cuando se hacen los anuncios de seguridad.

- Estar en Chile no es igual que el Perú, las chilenas son lindas pero nada se compara a un buen acento peruano.

- Ya entiendo eso de que te impongan día cuando es hora seguir durmiendo de noche.

- Estoy lejos de casa y partiendo de un país a otro país.

- Escucho "Mi gin tonic" en el avión. Ya estoy en Argentina volando tan alto que todo parece cuadrados y exágonos.

- Que subidón, que momento ideal...falta poco para arribar...que lindos ojos tienes...¿me sirves otro vino?

- Vi a la aeromoza en el aeropuerto de Santiago y se me cayó la servilleta.

- No sabía que las alas del avión tenían antenitas.

- Uf, que rica comida la que te sirven acá.

- Viviría mil veces en el aeropuerto esperando que esa chica del bus me hable y hable. Que lindo hablan las argentinas.
- ¿Y si me traigo una Catalinda en la maleta con todo y vino?

- Sólo en migraciones de Perú me enredé tanto.

- Creo que ya es tiempo de descansar, por fin encontré mi maleta.

jueves, noviembre 13, 2008

No es que...

(escribiendo en una cabina cuando uno está lejos de casa y tiene necesidad de comunicarse con el espacio en blanco. Sound track: alguna canción de Calamaro o "dos en la ciudad" de Fito)
No es que te diga "tantas cosas"..pero ahora, caminando por Pardo, viendo los autos que avanzan y relajadísimo por un día más de ejercicio quiero escribir de nuevo.
Hace tiempo no me siento en una de las mesas del café Z. Extrañaba hacerlo tomando un café cargadísimo y riéndome un rato. O quizás, salir a caminar por Espinar hasta llegar al malecón de Miraflores. Bajar hasta llegar a la playa y luego regresar viendo a la gente y hablando un poco con alguien.Me vienen a la mente tantas imágenes, que revolotean tranquilas porque hoy ando tranquilo. Por mí escribiría mucho...porque simplemente quiero hacerlo...pero ésta máquina esta lenta.
*
Extraño sentarme en el cafetín del centro cultural de católica esperando la clase, y conversar y conversar mucho con mis amigos. Por ahí que alguien proponga ir a la calle de la pizzas a sentarnos un rato o caminar por porta hasta llegar a algún hueco.
Extraño la vida tan simple en la universidad y las clases de Brother donde siempre recibíamos buenos consejos y luego nos quedábamos en el sargento viendo algún concierto.
(Intermedio musical: ingresa a mis oídos una buena canción, es de soda "trátame suavemente". Regresa a mi cuerpo una nueva tranquilidad y aprieto este teclado lento y colgado...sigo...)
*
La gente que quiere ser feliz, siempre encuentra la forma de serlo. Ya sea estudiando, visitando amigos, viajando, caminando, conociendo gente. hay tantas formas de hacerlo. Pero por ahí nunca deja de faltar el vacío y seguimos buscando.No sé que haré hoy, no tengo planes. La semana se pasó rapidísima y tengo cosas buenas en proyecto.Por ahora, deseaba escribir, caminar, saludar, observar...y esperar que mi corazón se enamore.
Ahora que estoy solo, extraño la idea de estar con alguien. ...Pero bueno, eso nadie lo dicta ni lo obliga, sólo se da.Miro a los costados y creo que es hora de irme de la cabina. Iré a mi casa, escucharé algo de música, y quizás, me animo a caminar por la ciudad.Por ahí, tal vez caigo en algún lugar.
(Se terminó la canción)

lunes, noviembre 10, 2008

A...


- A la señora de la movilidad que hizo esperar a los otros niños y vino a buscarme para que no pierda el nido mientras yo me escondía debajo de mi cama para no salir.

- Al chino de mi colegio que me lanzó un pincel en la cara y me ayudó a reaccionar en plena clase de razonamiento matemático, tirándole un puñete luego y siendo amonestado junto a él, que quedó con la cara morada en la sub dirección.

- A mi amigo de cole que decía que debajo de su cama había una estación intergaláctica.

- A mi vecina, que fue mi pareja de promoción y con quien viví los más lindos momentos de la infancia, de patio a patio, hablando, escuchando “el show de los ositos” y soñando estar juntos para siempre aunque terminara el colegio y unos años después ella fuera a estados unidos.

- A la chica que no quiso bailar conmigo en "la noche de barranco", a quien le hice un cuento y lo publiqué.

- A las piernas más hermosas que vi en el gimnasio de mi club, a mis amigos y amigas allí, a las palomilladas en el sótano, a los besos robados a las chicas en el ascensor, a la mujer que me inspiró a escribirle un cuento que se convirtió en novela.

- A los fruteros, rateros y verduleros que conocí cuando acompañaba a mi abuela a su bodega todas las mañanas y abríamos la puerta de rejas y ella los espantaba.

- Al maldito que un día nos preguntó a mis amigos y a mí, cuando teníamos 12 años, donde quedaba la huaca y de inmediato sacó un cuchillo y le robó el reloj a mi amigo.

- Al taxista que no me dejo salir del auto hasta que le pagara toda su carrera y me pidió el D.N.I para que pueda ir a mi casa a sacar la plata.

- Al pendejo que me encontró en la calle y me dijo que hiciera un casting diciéndome que sería protagonista de una miniserie y que al final lo que deseaba era “que le de” y yo le metí una patada en los huérfanos.

- Al viejo patán, Ex Director creativo General de una ex agencia de publicidad que en el momento de la entrevista despreció una campaña que hice de estudiante y me dijo que me dedicara a “hacer cuentitos”.

- A la primera enamorada que tuve que me quiso mucho y con quien tuve el beso más largo de la historia en la fogata de uno de los campamentos a los que fuimos.

- Al escritor peruano famoso que llegó de España y un día me firmó una dedicatoria en un libro suyo pirata.

- A la chica flaca y linda que se dejó dar un beso y recitar una poesía en el parque Olivar, quien me acompañó de enamorada 4 años preciosos de mi vida.

- A la hija de puta de la vecina que construyó al costado de mi cuarto su cocina y todas las mañanas se ponía a preparar su comida hasta que le mande serenazgo.

- A la flaca que en una fiesta se me pegaba mucho, me gustó y luego susurró en mi oído “valgo 80 soles, el cuarto es aparte”.

- Al viejo indignado que me persiguió con pistola acusándome de “aprovechador” de su hija (que no tenía nada de santa) cuando yo aún era un adolescente y estaba con el pantalón caído a la mitad de la rodilla corriendo hacia la avenida Brasil.

- A la carpa que se destruyó y nos tuvo durmiendo adentro como si fuera una sábana por cuatro días en la arena.

- A la idiota que conocí una noche y desde ese día se conectaba para ponerme sus fotos calata por Internet y nunca dio la cara.

- A los señores que hacen malos comerciales y que me hacen renegar siempre que prendo la tele y veo alguno.

- Al director creativo de una agencia a quien le di con entusiasmo mi primer libro de cuentos que escribí y lo lanzó en su escritorio y me habló de otro tema.

- A la chica que me amo cuatro años y que luego me dijo que me dejaba por otra mujer y se volvió cocainómana.

- A la flaca punk que se pintaba la cara, que gracias a su cadena me salvó de morir en la madrugada allá por el centro de Lima cuando cuatro tipos se me acercaron con armas a destruirme.

- Al gordito, a quien después de hacerle el trámite a su mamá para su D.N.I. (allá en la oficina de Reniec de surco) me llevó a su carro y me invitó por gratitud una kola inglesa con su galleta Doré.

- Al piso 8 de la reniec, donde había un descampado de cosas viejas y donde uno podía pasar las horas sin trabajar para luego largarse a caminar al mercado central.

- A la china asesina que nos vendía chifa a la vuelta del barrio chino y que luego salió en un reportaje de canal 2 como la dueña del chifa más cochino de la zona.

- A la perra braco que un día me mordió en la pierna antes de que yo empiece a correr.

- Al pendejo que me pidió prestado el casette de arjona y nunca me lo devolvió.

- A los costureros de jirón amazonas que me ayudaron haciendo maletines que luego los vendía en el gimnasio para recursearme cuando estaba misio y sin chamba.

- Al casino que me dio trabajo disfrazado dentro de un muñeco 6 años de mi vida, haciendo reír a la gente y ganando mis fréjoles de esa manera.

- A mis patas de los primeros ciclos de la universidad con quienes íbamos al taco y luego a bailar a las discotecas de día para caer después a dar exámenes en la facultad.

- A mis cinco amigos, tres chicas y dos amigos, con quienes viajamos a arequipa y vivimos los más increíbles momentos en nuestro propio depa.

- A la escuela de teatro en barranco donde viví los extremos, vi a varios amigos cruzar la línea y aprendí a ser más despierto y pendejo.

- A los canallas y desalmados compañeros del archivo de Jesús maría con quienes diariamente tenía que pelearme el puesto de trabajo, porque el que se callaba perdía y lo botaban.

- A los patas que junto a mi transcribían partidas de nacimiento en el sótano del municipio de Lince, con nuestras mascarillas y guantes y el famoso jabón neco, con los cuales a las 11 a.m. salíamos a tomar leche fresca para no contaminarnos.

- A Javier, antes que nada ¡gran persona! que creyó en mí y me puso en las filas de su equipo creativo en JWT por 1 año entero, pude hacer un par de comerciales y quedar finalista en un concurso internacional.

- Al desubicado personaje que un día me dijo que no podía seguir trabajando porque mi sueldo se lo darían a otro.

- A mis amigos de la escuela de creativos Brother, con quienes descubrí la base para hacer buenas ideas y con quienes seguimos viéndonos sin aburrirnos.

- A los chicos de la escuela de escritores de la católica con quienes nos criticábamos los cuentos a morir todos los sábados en los talleres de Ivan Thays y Alonso Cueto.

- Al maldito cabeza de falo que decía que mis cuentos tenían tendencia sexuales.

- Al idiota ex amigo de infancia que cuando lo vi de grande no me reconoció y hoy trabaja en la misma carrera que yo.

- A mi amiga Polly que más que mi jefa es mi amiga.

- Al estúpido retaco de la bodega que un día que estaba sin dinero no me quiso fiar y desde ahí nunca entro.

- A la chica preciosa del gimnasio que un día dejó de escuchar música en su Ipod para hablar conmigo mientras hacía ejercicios.

- A los ojos más hermosos del mundo que un día los vi y descubrí que existe la belleza.

A todos… les agradezco muchísimo, porque con las cosas buenas o malas que me hicieron pasar, me ayudaron a ser lo que soy ahora…una persona agradecida de la vida


(Y eso que aún me falta mencionar algunos casos más).

Señores, muchas gracias por todo.

lunes, noviembre 03, 2008

“Las chicas”, los enchufes desconectados y algunas ideas màs...

Título Original:“Las chicas”, el concierto, los enchufes desconectados y algunas ideas que cruzan entre deliciosas sinfonías emotivas y algunas alteradas… (Fondo y trasfondo musical de Andrés Calamaro y algunos videos que pude captar por ahí) .
Andrés dice:
Algunas me duelen y otras no, otras me quieren todavía,
Algunas me quieren y me odian a la vez, algunas me partieron en tres
Y sigo buscando algún pedazo.
Alguna se comió mi corazón, alguna vez te quise demasiado,La verdad es que sigo colgado de la que me colgó la última vez.
Hay encuentros que nunca quise olvidar y no dejo de esperar el nuestro partiéndome.
Alguna vez pedí perdón mil veces pero tengo mil más y respiro sin mirarte en el aire.
Mirarte en el aire es mi mayor problema, partirme en pedazos rotos de espejos, y estás muy lejos.
Dicen los más viejos del bar: "primero hay que aprender a olvidar",No sé si habrás podido por los dos porque yo...
Dicen los más viejos del bar: "primero hay que aprender a olvidar",No sé si habrás podido por los dos porque yo...
Y yo te digo:
En verdad, alguna vez te quise demasiado, pero hoy, entre los zapatos distantes y aquella orilla en la que siempre miro tus ojos en las noches que cierro los míos y juegas al silencio, decidí no dar vuelta atrás y “jugar a empezar”. Las lágrimas fueron muchas pero los colores y la vida lo fueron también. Y sé, saltando las infinitas rayuelas de la ficción de Cortazar, que ésta vez la nuestra llegó a su término. Como siempre, con aquella mirada triste de alguien que acabó el libro y lo quiere releer en algún momento. Pero te juro que ya no hay forma de hacerlo, lo decidí hace un tiempo y el equilibrio entre mis caminatas, silencios y gente que transita cerca de mí, me da esa tranquilidad para seguir andando y poder sonreír. Quizás, en el concierto de Andrelo quemé mil karmas y otros ojos ya me tienen loco y renovado. Te pediría perdón mil veces pero ya no, ya no, ya no….No lo tomes como algo malo, sólo deja que el tiempo se lleve estos años vividos y reconstruya los nuestros, restituyendo tu banda sonora dándole una nueva melodía al camino. (Dicen los más viejos del bar, primero hay que aprender a olvidar).Quizás, es tiempo de reanudar lo que se dejo antes de garabatear el cronómetro del comienzo, quizás es tiempo de pintar las calles otra vez, jugar a ser malabarista de emociones, a saltar con la vida, a reír con las anécdotas, a perderse entre los abrazos y las palabras de alguien que te quiera más. Quizás, es tiempo de salir a flote e ilusionarse con nuevas auras y nuevos besos. Hace mucho que me falta uno y hace mucho que añoro un abrazo eterno. Y estar solo no creas que me gusta. Pero el error no fue ni tuyo ni mío, sólo fue esa necesidad de andar siempre a pesar de todo. Ese pacto sin sentido.Hoy capturo las emociones, me despojo de los candados en el rostro y avanzo nuevamente como un salmón. El del agua, las tablas, las risas, los cariños verdaderos y las palabras que vuelan.Ese, que alguna vez regresó de alguna playa y se quedó viendo como pasaba el tiempo con su lapicero y su hojita... mientras conocía a alguien como tú en la barra de un bar y después de un baile empezaba una historia.Algunas me duelen y otras no, otras me quieren todavía,Algunas me quieren y me odian a la vez, algunas me partieron en tresY sigo buscando algún pedazo. Y asi seguiré andando, mientras trato de encontrar en cada esquina una rayuela...y aprendo nuevamente a ser feliz.