domingo, diciembre 01, 2013

Tardes entrañables

Cada vez que uno regresa de un viaje, no sólo arriba tu cuerpo, sino tus recuerdos.  Aquellos momentos de mayor intensidad, de suave atardecer, de fronteras, caminatas, personas nuevas y sorpresa.

Uno descubre que es importante estar lucido para recordar todas las cosas vividas, y sabe que fue necesario ese viaje porque no habría mejor forma de madurar y disfrutar agradeciendo la vida.

Cuando uno regresa de viaje, hay muchas cosas por contar y mucha gente por recordar, hay muchos motivos para querer volver y muchos otros para saber que cada cosa que viviste quedará en tu mente para siempre.

Cada viaje, como cada momento de vida, es un milagros que merece la mayor gratitud: aquella que sale del alma y que es motivo para celebrar siempre.

viernes, noviembre 29, 2013

4to. día - Viaje Piura - Tumbes - Guayaquil - Migraciones - Mancora - Piura

La mañana y el mar en calma de Máncora, me recibieron con un delicioso "tiradito de pescado" acompañado de su respectiva cerveza.  Al frente mío muchos surfistas disfrutaban  esta poza que son las playas del norte.

Una vez terminada mi aventura, no podía parar y subiéndome a un EPPO (transporte conocido de esta zona) me dirigí a la playa órganos, donde por 2 soles fui llevado a Punta Velero, para visitar Bambú, un restaurante donde sirven el pescado recién salido.

Probé su especialidad en Mariscos y disfruté del bello paisaje con sus botes, el agua cristalina y los pescadores.  Todo un cuadro para ser colgado en la sala.

De regreso a Máncora, volví a Loki, donde la pasé muy bien otra vez y donde casi todos hablan en inglés.  Arreglé mi mochila y subí a una custer que me traía a Piura en 3 horas.  de forma tradicional llego en 4.  Como ya el viaje me había agotado decidí descansar en un buen hotel, desde donde escribo ahora.  Recomendado: salir de paseo al centro de Piura, comer pescado y sobre todo ser feliz.  En un momento pasan por mí para llevarme al aeropuerto; a sido un buen tiempo,

Para concluir puedo decir: que fue un tiempo corto pero intenso y al hacer uno estos trotes desconocidos se aprende a vencer los obstáculos y lo desconocido. Me volví a encontrar con el viajero que habita en mí y descubrir cada cosa nueva te ayuda no tenerle miedo a los retos.

Mi objetivo era Montañitas y llegué... ¿Qué objetivos más grandes podré realizar?

Revisaré las fotos de esta grata experiencia.  Creo que hay mucho por descubrir.

Saludos Peloponesos


martes, noviembre 26, 2013

Viaje Piura - Tumbes - Guayaquil - Montañitas - Máncora

1er. Día

El viaje empieza por casa.  Llaman  a la puerta a las 3 a.m. Pregunto quién es y me responde el taxista que había contratado para que me lleve al aeropuerto.  En esta oportunidad como no tenía muchos días para mi viaje decidí salir por avión.  Llego al aeropuerto a las 3:30 am, me registro por migraciones y luego duermo hasta que me llaman para el embarque. En este tema hay una cosa medio complicada, el sacarse los metales:   te dice la señorita “sáquese la correa” y al hacerlo un poco más y se te cae todo el pantalón.  Te lo tienes que agarrar mientras vas poniendo las otras cosas de metal en la bandeja: ese momento es medio incómodo.

Pero finalmente nos toca subir al avión, ciento una emoción increíble. Hacía mucho que no salía de viaje solo, y aunque ahora mi mente ya está tranquila y vivo enamorado y con un objetivo en la vida, el viaje te despierta una adrenalina especial.  El vuelo fue un éxito, llegamos a las 7:20 a.m. cuando el viaje estaba programado para que se llegue a las 8 a.m.  Y en ese momento decido empezar mi aventura.

Subí a un taxi que me cobró 18 soles por llevarme a 2 sitios (al Cifa que se demoraba en venir a Guayaquil 11 horas y luego a las Van que se demoran 6). Decidí subirme a la Van y pasé mi segunda grata experiencia.  Gracias a la Van que me llevaba primero a Tumbes pude recorrer todas las playas del norte: órganos, Máncora, Punta Sal, Cancas, Zorritos, etc.

Al terminar el viaje, el señor que manejaba la Van me dice;  “¿no quiere que lo lleve a migraciones? Es lejos.  Yo acepté y en efecto descubrí que las migraciones de Ecuador y Perú están muy bien equipadas. La señorita de Migraciones me interrogó, hasta que finalmente me dio la bienvenida a Ecuador después de hacerme firmar .  Yo me puse contento, y empecé a organizar lo siguiente: llegar pronto a Guayaquil y pronto a Montañitas.

El señor de la Van ya no podía seguir así que un taxista ecuatoriano que hablaba como peruano me llevó a una nueva compañía de Van, pero ya tenían copado su despegue de las 2 p.m. así que decidí subirme a un bus que según el vendedor “en 5 horas llegamos sin falta”.  Cosa que fue una gran mentira porque el carro empezó a hacer paradas cada hora de viaje hasta que finalmente empezó a fallarle las direcciones y decidieron pasarnos a otro bus.

Para esto ya eran las 5 p.m. y aún no llegábamos a Guayaquil.  Por ello decidí ver el paisaje y así se me pasó la hora. Feliizmente.

Una vez en Guayaquil como a eso de las 9 pm ya no salían los buses para Montañitas, por lo que me quedé en el Hotel "9 de Octubre" y salí a comer algo al malecón, que es una especie de Larco Mar pero que da al río.  Recomendable: El Shawarmi con papas en el patio de comidas del restaurant “Paraiso Persa de Pedrón”, también la noche en el barco pirata “el Morgan” donde un grupo toca en vivo canciones lentas.  El hotel es normal, sólo para quedarse pero sin nada más, (te cobran 5 dólares por darte el control y no te dan cubre cama) y la cerveza es normal, prefiero la Pilsen Callao, por lo demás una gran aventura...zzzz

2do. Día.

Tanto fue mi cansancio que me quedé dormido frente a la máquina y desperté a las 6 am. A esta hora ya salían los carros para Montañitas.  Así que salí rápidamente, tomé un taxi y fui a la estación de buses. Guayaquil es una bonita ciudad, llena de vegetación.

Salí a Santa Helena y de ahí después de 4 horas de viaje llegué a Montañitas, la tan querida Montañitas de siempre. La que había querido retornar hace 3 años pero que no pude por muchos motivos de trabajo.

Me hospedé en el mismo hotel de hace 3 años y he salido a caminar toda la mañana y la tarde. No había mucho sol pero como siempre la camaradería y la gente fueron todo. Recomendado: el desayuno del Hola Ola, el completo de $5.50, el ceviche ecuatoriano con camarones y conchas negras !muy rico!.

Como me quedé dormido la noche anterior por todo el día agitado me traje desde Guayaquil 3 cerveza Clubs. Las metí a la refrigeradora y ahora estoy escribiendo tomándome la 2da heladita.

Seguiré escribiendo, luego seguiré contando esta nueva aventura...

Terminando de escribir salí a pasear por las calles de Montañitas.  La noche empezaba a pintar de arte y música y de los locales ya se escuchaba un buen ambiente.  Me recomendó un chico que me tome uno de los cocteles, que Montañitas se había vuelto desde hacía poco tiempo especialistas en cocteles.

No perdí tiempo y me pedí: un Daiquiri de Mango: extraordinario.  Luego un Mojito de Maracuya.  Ambos recomendados.

Muy animado, y por el recuerdo, regresé al Hola Ola y me pedí una pizza persona, que más parecía una pizza familiar.  Me encantó y sobre todo porque venía con oferta de 3 cervezas por $5.

Terminada la comida regresé al hotel, me puse a escribir y decidí tomar una siesta. Montañitas aguardaba a sus visitantes con fiestas interminables y llenas de música y diversión.



3er Día:

Despertar en Montañitas es maravilloso, sobre todo por el sol que se filtra por tu ventana.  El te impulsa a levantarte e irte de frente a la playa.  Siguiendo sus pasos fui a la playa y empecé a correr de un lado al otro.  El mar es celeste y la vista es impresionante.  Me metí al mar recordando los viejos tiempos y luego salí. Tenía que probar uno de los jugos de frutas recomendados.

Y cómo no lo iba a probar!  así que me acerqué al puesto de un chico que me sirvió Mango con Plátano: recomendado.  Con ese gusto fui directo a la playa a disfrutar de un ceviche ecuatoriano: con mucho camarón, conchas negras, pulpo, calamar, entre otras variedades.

 La tarde se me fue pasando por montañitas y me surgió un gran problema; no tenía dólares y nadie cambiaba soles. Por ello tuve que apresurarme a tomar mi bus de regreso a Guayaquil para seguir con mi viaje.

Con pena pero con la mentalidad de que había cumplido el reto me despedí de Montañitas y regresé a Guayaquil.  El trayecto fueron 3 horas entre playas maravillosas y vegetación hasta que llegué a las estación de buses. Mi pasaje estaba para las 9 pm y eran las 5 pm.  Por ello decidí hacer tiempo paseando por el Malecón.

No se me hizo nada aburrido porque la banda de la policía metropolitana estaba tocando unos merengues muy divertidos y luego fua al patio de comidas.

Trate de comprobar que la comida china era tan buena como la de Perú pero me llevé una decepción  al probar el "Chaufarín" una especie de "combinado" peruano.  Sigo creyendo que nuestro arroz y sazón es más rica en ese tema.

Luego regresé a la estación de buses y partí rumbo a Máncora.  La llegada estaba destinada para las 5:30 am pero llegó a las 3:30 am.  De noche.  Por ello tuve que ir a la comisaría a descansar un rato mientras llamaba algún alojamiento.  El loki como siempre me acogió y ahora, con pleno sol intenso, un mar suave y generoso, estoy escribiendo este relato.  En un rato viajo a las playas de órganos, me espera aún un largo viaje de mochilero.






lunes, noviembre 25, 2013

Día de despegue

Preparando la mochila.  Escuchando a Serrat.  En un momento iré rumbo al aeropuerto con mi libro de notas en mano. Me toca esperar 2 horas a que parta el avión.

Frente a alguna playa hermosa empezaré a escribir un nuevo libro.

Este tiempo es muy valioso.  La soledad me soplará que escribir.

sábado, noviembre 23, 2013

Mi Clown

Mi clown parte de las palabras sueltas.

De las frases de otros.

Es como crear un LEGO a partir de lo que me viene a la mente, a partir de algo dicho.

Mi clown sonríe, conversa aceleradamente porque rescata las palabras que aparecen de un momento a otro.

Mi clown se mueve mucho, usa las manos de forma desmedidas, cambia de voz tratando de encajar en una escala del personaje.

Mi clown se ríe de la propuesta de otros clowns.

Es pícaro, es sabido, es sabio.

Abre mucho los ojos pero los mezcla con los gestos.  

Mi clown trata de resolver el mundo, sale rápidamente y la ansiedad lo desequilibra un poco.

Usa sonidos e inventa elementos imaginarios.  Trabaja con cualquier tipo de objetos.  Le gusta proponer y a veces se adelanta al otro clown tratando de incluirlo en su propuesta.

Su presencia en escena es débil ya que se pone ansioso y nervioso.

A veces es fuerte, eso dependiendo del personaje que realice.

Mi clown es honesto.

Transmite fácilmente las emociones y se deja llevar por el amor, por el sentimiento.

Mi clown teme al riesgo pero igual lo afronta.

A veces, o casi siempre, se enreda con sus propias palabras.

No puede transmitir en frases cortas lo que su acelerado pensamiento le exige.

Mi clown, es tan sincero e idealista como su dueño.

Mi clown es Joan Manuel y su escenario, es el día a día. 




Desenchufado en el mueble

Sábado en la noche.  Sentado en el mueble de mi sala.  Escuchando el desenchufado de Alejandro Sanz. Lo puse porque tengo varios CDS que no tienen nombre y algunos ya no suenan. Pero este sonó y me gustó mucho volver a escuchar "sólo se me ocurre amarte...".

Me siento como la saga de Rocky. Puntualmente como Rocky 6.  En esta última parte de la saga Rocky decide tener su última pelea. Para reafirmar su pasión por los guantes ante el reto de un boxeador más joven.  En mi caso no hay boxeador pero si un reto con la vida, que me indica que entraré a otra etapa nueva y tengo que despedirme de mi soltería.

Me voy de viaje como en mis buenas épocas, pero lo veo todo tan lejano que es divertido volver a desempolvar mi maletín. Caminar nuevamente por calles olvidadas y sorprendentes de algún lugar desconocido.  Todo tiene su parte loca y nostálgica., como cuando pensamos que nunca desaparecería "la casita" que estaba al costado del IPP y desapareció junto con el IPP, todo desapareció de la calle el bosque.

Lo único que sé es que tengo una semana para salir de Lima y vivir nuevas aventuras que como siempre quedarán como parte de los recuerdos.

Las locuras siempre están, y mientras uno cierre los ojos y reactive los recuerdos, estas siempre aparecerán mandando un saludo y guiñándote el ojo. Los atardeceres solitarios te dicen mucho más que mucha gente

La ley seca y la madrugada rara.

Es raro ir a un servicentro y encontrar cerrada con cinta adhesiva la puerta donde se venden las cervezas. La señorita, con el pragmatismo que la caracteriza, te dice que es "ley seca" y tú te acuerdas y en ese momento deben cambiar tus planes.

Pasas de comprar una cerveza a comprar una cajita de leche chocolatada y de comprar un piqueo, a comprar un kekito de vainilla.  Luego, resignado, llegas a tu casa y abriendo las sábanas y cubrecamas, empiezas a comer tus dulces como si fueras un niño.

Los días de ley seca te dejan literalmente seco y los rostros que se ven por la calle refleja una impotencia extraña. Pero que le vamos a hacer, agradecer porque antes no eran 48 horas sino 72, y era peor.

Después de acabar el kekito me iré a descansar.

viernes, noviembre 22, 2013

la tarde del viernes antes de salir de viaje

Tantas cosas se me pasan por la cabeza.  Ya han pasado más de 3 años desde la última vez que decidí salir de viaje solo.   En esa ocasión estaba completamente deprimido; con un puesto de director creativo que me tenía estresado, con relaciones nada seguras y con la convicción de que de seguir así mi destino sería ser un viajero constante ya que indicios de que me estabilizara eran lejanos.

Allí, en las playas de Montañitas, sólo frente al mar, prometí cambiar mi vida y emprender algo por mi cuenta.  Decidí cambiar de actitud y lograr muchas cosas.

El tiempo me dio la razón, y hoy después de ese tiempo puedo decir que voltee la torta: tengo una novia bella, tranquilidad espiritual y sobre todo proyecto de vida.

Es por esto que uno nunca debe decir nunca, porque cuando menos los piensas las cosas suceden bien a favor tuyo.

Hoy me toca salir de viaje otra vez, pero en esta oportunidad para agradecer, para volver a visitar el mar que me dio confianza, para poder despedirme de ese lugar donde emprendí las ideas.  Mi vida cambió y los destinos serán distintos, pero algo que siempre hay que ser, es agradecido con la vida.

Me iré esta vez en avión, volaré por el cielo del norte del país y seré la persona más feliz.

Un viernes antes de salir de viaje.  Todo se torna claro y esperanzador para uno.

lunes, noviembre 18, 2013

ulalala...

Tarde relajada. La gente trabaja pero yo estoy llamando a las librerías para saber si es que vendí alguno de mis libros. Parece que sí y eso me roba una sonrisa.  Hace tiempo que no estaba de vacaciones y menos preguntar por si se vendía algo de mi autoría,  Es grato recibir un "si señor, se ha vendido".

Por más que sea poco, igual vender arte ya es un lujo para los que lo hacemos.  Escucho algo de música en mi equipo pequeño.  Ya iré a arreglar mi radiola (la herencia de mis papás) para hacerla sonar como en los viejos tiempos.  Eso si que será algo bueno. Por ahora feliz con la pequeña radio y las canciones.

Me tocó como hace un tiempo volver a votar las cosas,  ahora que me caso mi cuarto ya no debe quedar con  cosas de soltero.  Ahora todo debe irse borrando como todos los recuerdos.

El tiempo pasa, y estas vacaciones me están demostrando que había dejado congelado muchos temas, como el desorden y almacenamiento de mil "cositas" en mi habitación.  Ya se me hacía común vivir con muebles que no tenían sentido por su ubicación.  Pero bueno, votar cosas sirve para darte cuenta también que tuviste buenos momentos.

Uno de ellos fueron mis 27 años. En ese tiempo empecé con toda esta movida de los blogs,  Era más fresco, con menos carga y sin conciencia de que tener 30 años me cambiaría la vida.  Es decir, me haría madurar más rápido.  Ahora a mis 37 años voy viendo cosas de un pasado tan cercano que están como reliquias pero que para mí fueron algo tan cercano y tan importante.

Con una copa de vino en mano, recapitulo gran parte de mis vivencias y sé que todo se vive mejor con una dosis de optimismo, que trato de activar día a día

seguiré escribiendo y recapitulando parte de mi historia en pequeñas visitas a las miniaturas del tiempo que vaya tomando con mi mano.

Salud peloponesos y disfruten el sol.